Archivo de la categoría Humor
Carta al lector
Desocupado lector: Leer más »
Creo que sería mejor que dejés de leer el presente texto y te pongás a hacer algo productivo, como por ejemplo trabajar. No encontrarás en este sitio web algo que destaque porque muchas veces escribo tonterías, o muladas, como decimos aquí en Guatemala. Otras veces escribo historias más o menos entretenidas, pero de escaso o nulo valor literario, que no trascenderán ni dejarán huella, dada su ausencia de estilo y pretensión. Sin embargo, las publico, ya ves. Y la gente, por un extraño milagro, las lee y hasta le gustan.
Básicamente, esta sería mi opinión
Quisiera referirme a los últimos acontecimientos acaecidos recientemente. Primero que nada, o antes que todo, haré una breve introducción al respecto de mis observaciones, que como siempre serán banales y no contribuirán en nada a Guatemala, a diferencia de lo que se escribe en todos los demás blogs guatemaltecos. Sin embargo considero importante expresarlas aquí. Básicamente porque en otro lugar no sería lo mismo, por esa manía que todos tienen de que las cosas tienen que ser útiles o divertidas o afines con su pensamiento ideológico.
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El tesoro de Pie de Lana
Capítulos ( 1 – 2 – 3 – 4 – 5 y 6 )
UNO
—Estoy seguro que el tesoro de Pie de Lana está en la casa de doña Tina, la maestra. Todo será cuestión de convencerla para que nos deje hacer un par de hoyitos y sacarlo. Le tenemos que dar una su buena parte, porque ni modo que se quede sin nada. Pero te digo, ese tesoro está en joyas y oro, deben ser por lo menos un par de milloncitos de pesos —le decía el Tono al Tito en la cantina de doña Tona, después de acabarse el primer octavo de la tarde.
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La fiebre del Mundial
Lamentablemente para la gente culta que visita este blog, el autor ha sucumbido como todo el planeta a la fiebre del mundial Alemania 2006. Puede vérsele gritar los goles de sus equipos favoritos, resoplar cuando una pelota pasó cerca de la portería o corregir a los que no saben qué partidos se juegan en el día o cuál fue el marcador de los partidos de ayer. El autor sabe que debería estar haciendo algo para incrementar sus escasos emolumentos, pero la verdad, no le importa. Total, el mundial sólo se da cada cuatro años.
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Otro avión que no se cae
De pequeño tenía la certeza de que moriría en un desastre aéreo o como víctima de fuerzas ocultas que tratarían de callar mi lucha por los más débiles. Pero como nunca he luchado por los más débiles, estoy seguro de que moriré en un accidente aéreo de proporciones mediáticas. Con esa idea tomé el avión que me llevaría desde México a Madrid, idea que corría el peligro de volverse realidad cuando el capitán del avión anunció que el vuelo se retrasaría por un “pequeño inconveniente” con el sistema de frenos. Al pequeño inconveniente tuve oportunidad de verlo por la ventanilla: unas paletas del ala derecha no se movían. Entonces pensé, teniendo a la muerte rondándome, debería reflexionar sobre el sentido de la vida, debería recordar todos los buenos momentos vividos. Dediqué un par de minutos a tal menester y me puse a dormir un poco. Luego de dos horas el capitán anunció que ya estaba resuelto el clavo y que en ese momento arrancaría el vuelo. Empieza la cuenta regresiva, pensé.
Empecé a pensar en cómo debería ser mi actitud cuando anunciaran que el avión se iba a estrellar contra el mar. Creo que es cuestión de tener una actitud digna, una resignación serena y algunas lágrimas para demostrar que somos humanos y que nos duele decir adiós a la Tierra. Como en cualquier desastre aéreo —seguía pensando—, seguro surje más de alguna vieja histérica que se ponga en shock. Debido a mi preparación psicológica para el momento, mi deber sería darle un par de cachetadas y decirle que debería estar agradecida con la vida porque ya había vivido bastante, que mejor mirara cómo ese niño de la derecha va tan sereno y ella tan grandota con histeria. Con este gesto muy probablemente llamaría la atención de la rubia chichuda que estaba dos asientos adelante del mío, que me sonreiría pensando “este cuate sí que tiene una actitud digna y resignación serena”, y yo me acercaría y le diría en inglés que si salíamos de esta que la invitaba a un café y ella diría que sí en español, porque estaría segura que nos moriríamos.
Luego medité sobre sobre la pregunta existencial clásica: ¿para qué estamos en este mundo? y después de algunos minutos de seria reflexión sin encontrar respuesta, me dormí. De todos modos de estrellarse el avión, la caída libre del aparato y los gritos de los pasajeros me despertarían. Y cuando desperté, todavía estaba allí. Si uno espera mucho la muerte, la cosa es aburrida, pensé.
Descanso camionetero
Yo solía ser de los cuates que agarraban un lugar junto a la ventanilla de la camioneta y se dormían todo el camino. Estaba perfectamente sincronizado, siempre me despertaba una cuadra antes de mi casa. Pero ahora la cosa está difícil. Cuando vos subís a una camioneta el promedio de vendedores que se suben a gritar es de tres o cuatro, dependiendo de la ruta y de lo largo del trayecto. Aparte de los vendedores también se suben supuestos mareros y drogadictos rehabilitados casi amenazando si no das pisto, mujeres con bebés a cuestas (a veces prestados), niños que gritan coros evangélicos. Tené por seguro que siempre habrá alguien que te despierte.
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Devoción
En la casa de mis abuelos maternos había una imagen de Cristo crucificado de regular tamaño, hecha de madera. Como ellos tenían una farmacia, algunos de los clientes se enteraban de la existencia de la imagen y a veces entraban a rezar frente a ella. Una vez llegó un humilde albañil, que con gesto calmado pidió que lo dejaran entrar para rezarle al Cristo, a lo cual accedió una de mis tías, la que estaba atendiendo la farmacia. A los cinco minutos otra de mis tías estaba echándolo a patadas de la casa, indignada y furibunda. El hombre estaba pidiéndole al Cristo que le ayudara a juntar sus centavos para ir donde las putas.
Bodas
Ayer llegó una invitación de boda. Un par de tórtolos enamorados van felices al matadero, pobrecitos. Para dar una idea de lo colgados que están uno del otro, adjunto a la invitación llegó un recuerdo de la boda: una bolsita de tela dorada que contenía un CD con sus catorce canciones preferidas, acompañado de una tarjetita titulada Nuestros Temas y la lista impresa. Al parecer el nuevo matrimonio es fanático de Juan Luis Guerra, quien domina su Top 14 con cuatro canciones. Manu Chao, Andrea Bocelli, Bacilos y Phil Collins también están incluidos en el disco.
La primera boda a la que me recuerdo haber asistido es la de mi hermana, cuando tenía tres años y medio. Yo era uno de los pajecitos y llevaba un traje café y cara de cachorrito huérfano. Apenas uno tiene un poco de tiempo viviendo en la Tierra y ya le están encomendando responsabilidades de sociedad. La iglesia era grande (años después descubrí que yo era el pequeño) y había bastante gente. Quise hacer un papel digno, caminé hasta el altar con la cabeza erguida y altiva, sosteniendo con firmeza y decisión el cojín con los anillos. Si no hubiera sido por un pequeño tropezón (alfombra tonta), mi papel habría sido perfecto y recordado de generación en generación. Lo importante fue que me levanté y seguí hasta el altar para cumplir con mi misión. No sin después terminar llorando en el regazo de mi mamá.
Las mamás buenas deben creerle a sus hijos
Una noche que regresaba del trabajo y venía cansado, iba delante de mí, caminando por la acera, una señora algo gordita con bolsas de supermercado en las manos. De pronto la alcancé, pero como estaba caminando casi a la misma velocidad que yo, hubiera tenido que acelerar para rebasarla y no quise hacerlo porque me dio hueva. Así que caminamos juntos durante algunos metros, ella adelante, yo atrás.
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A veces me cae bien Eduardo Stein
Ustedes saben cómo es de chismosa la gente. Ayer me contaron que algunos de los héroes neoliberales de este país de la eterna, pasaron el día con una taquicardia de todos los demonios, hubo rasgaduras de vestiduras, llamadas y correos electrónicos urgentes que comunicaban que el vicepresidente de Guatemala, Eduardo Stein, había osado contradecir el credo neoliberal.
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